ALCOHOLISMO
Publicación de Sabrina Rojas , Monica Vega, Vanesa Velez y Irma Villalba
El quinto
y último seminario de esta asignatura de intervención esta vez giró sobre “Los
problemas del alcoholismo”, concretamente vino de la mano y a través de la
práctica de la Asociación ANCLAJE. Así pues, durante esta sección pudimos
disfrutar de esta nueva temática que aunque conocida bien por todos, nunca se
había tratado en profundidad ni se le había dedicado tanto espacio de tiempo.
Por lo que me alegro de tener la oportunidad de indagar más sobre los problemas
acarreados por el alcoholismo y las medidas llevadas a cabo para su
intervención, puesto que se trata de una temática popular, muy cerca de todos
nosotros y que a su vez conlleva graves factores de riesgo los cuales en
numerosas ocasiones son subestimados. Así pues debemos comenzar comentando la
aceptación social de la que goza y disfruta esta sustancia como es el alcohol
en nuestro país, de gran tradición vinícola considerado pues parte de la
cultura española y estando presente incluso en la vida diaria de muchas
personas así como en cualquier celebración. Y es que el alcohol y el tabaco a
pesar de ser dos tipos de drogas no solo se encuentran legalizadas sino que su
consumo está bien visto en nuestra sociedad, siendo las dos sustancias más
consumidas en nuestro país y fomentadas por las propias familias. Desde los
años 90, se produjo un cambio en el perfil de los consumidores extendiéndose a
los espacios de ocio de manera generalizada, disminuyendo la edad de inicio y
siendo considerado para muchos jóvenes y adolescentes como un rito de entrada
en la vida adulta y de integración en el grupo. De esta manera el alcoholismo
no afecta solo a grupos marginales, vulnerables o excluidos sino que es una
cuestión que rodea a todas las clases sociales, a personas que se encuentran
completamente integrados a nivel social, familiar y laboral, y a todas las
edades tanto jóvenes como adultos. El alcohol disfruta de buena acogida, aunque
los problemas derivados de su consumo abusivo son múltiples y variados, por lo
que en función de la edad se producirá unos u otros como fracaso escolar,
violencia, accidentes de tráfico, debilitamiento relaciones personales, perdida
del trabajo, daños en la salud, etc. Es importante saber bien de lo que estamos
hablando en todo momento pues mi intención nos es crear una alarma social o
hacer ninguna prohibición, es un hecho mucho más complejo del que debemos estar
concienciados, conocer todas sus facetas y sus posibles consecuencias y una vez
estemos bien informados decidir libremente bajo nuestra responsabilidad, puesto
que es precisamente esto último lo que se pretende desde la mayoría de las
campañas emitidas desde las administraciones públicas promover un consumo
responsable de alcohol. Para ello debemos diferenciar antes que nada los
conceptos de uso, abuso y dependencia, términos definidos en mi entrada sobre
adicciones pero que volveré a reflejar y plasmar en esta ocasión ya que fue un asunto
en el que insistió mucho la exponente, trabajadora social de la Asociación
ANCLAJE:
• USO: consumo
en el que, por el tipo de sustancia consumida, por la cantidad, o por las
circunstancias en las que se produce el consumo, no son probables consecuencias
negativas inmediatas sobre la persona y/o entorno. Se produce de manera
esporádica, de manera casual, por curiosidad o búsqueda de sensaciones y sin
aparentes consecuencias en su vida laboral, escolar o sentimental.
• ABUSO: entendemos
por abuso, un uso inadecuado, susceptible de comprometer física, psíquica y/o
socialmente la evolución de la persona o de su entorno. Existen daños
peligrosos para la salud y consecuencias sociales, su práctica supone un riesgo
añadido dado el incumplimiento de normativas y obligaciones, produciéndose una
pérdida de control que incapacitan su abstinencia.
• ADICCIÓN: aquellos
casos en los que tras un período de contacto o consumo variable, se prioriza la
relación con la sustancia o actividad frente a otras conductas consideradas más
importantes con anterioridad. Se convierte en un eje central en la vida del
sujeto, que ocupa la mayor parte de su atención y de su tiempo de manera
obsesiva y compulsivamente. Presenta una imposibilidad absoluta de abstinencia,
con dependencia física y psicológica. Llegados a este punto se convierte en un
enfermedad primaria que alcanza a afectar todas las áreas de la vida.
Así pues,
la Organización Mundial de la Salud (OMS) denomina en la actualidad al
alcoholismo como “síndrome de dependencia del alcohol”, siendo además incluido
en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10). Concretamente según
criterios de la OMS el alcoholismo forma parte de la categoría denominada
“Trastornos mentales y del comportamiento debidos al consumo de sustancias
psicotropas”, y hace alusión al alcoholismo así:
“La
dependencia es un conjunto de fenómenos conductuales, cognitivos y fisiológicos
que pueden aparecer después del consumo repetido de alcohol. Estos fenómenos
típicamente incluyen deseo intenso de consumir alcohol, dificultad para
controlar el consumo, persistencia del consumo a pesar de las consecuencias
perjudiciales, mayor prioridad al consumo frente a otras actividades y
obligaciones, aumento de la tolerancia al alcohol y abstinencia física cuando
el consumo se interrumpe” (Thomas
F. Babor. 1993. Cuestionario de Identificación de los Trastornos debidos al
Consumo de Alcohol).
La
Clasificación Internacional de Enfermedades establece los siguientes criterios
para identificar los síntomas de dependencia del alcohol, los cuales deben
darse o producirse tres o más de ellos estando presente al menos durante un
mes:
• Deseo
intenso o vivencia de una compulsión a consumir alcohol.
•
Disminución de la capacidad para controlar el consumo de alcohol, unas veces
para controlar el inicio del consumo y otras para poder terminarlo o para
controlar la cantidad consumida.
• Síntomas
somáticos de un síndrome de abstinencia cuando el consumo de alcohol se reduzca
o cese, cuando se confirme por: el síndrome de abstinencia característico del
alcohol o el consumo de la misma sustancia (o una muy próxima) con la intención
de aliviar o evitar los síntomas de abstinencia.
•
Tolerancia, de tal manera que se requiere un aumento progresivo de la dosis de
alcohol para conseguir los mismos efectos que originalmente producían dosis más
bajas.
• Abandono
progresivo de otras fuentes de placer o diversiones, a causa del consumo de
alcohol, aumento del tiempo necesario para obtener o ingerir el alcohol o para
recuperarse de sus efectos.
•
Persistencia en el consumo de alcohol a pesar de sus evidentes consecuencias
perjudiciales.
Por lo
tanto, cuando hablamos de personas con problemas de alcoholismo nos estamos
refiriendo a aquellos sujetos que tienen una dependencia real al consumo de
alcohol. Una alteración en la definición de salud propuesta por la OMS por lo
que sufre alteraciones en su bienestar físico, psíquico y social. Me gustaría
resaltar personalmente varias frases trasmitidas por la ponente que me causaron
un gran impacto, estando llenas de contenido y de un gran mensaje del que no
debe privarse a la sociedad en general. Por lo que veo oportuno que sus
palabras traspasen las cuatros paredes del aula donde tuvieron lugar y voy a
otorgarle un espacio en mi blog. Estas fueron las siguientes:
- “El alcoholismo,
no es un vicio, sino una enfermedad”.
- “Entendemos el
alcoholismo como una enfermedad crónica”.
- “El alcohol es la
droga más antigua de nuestra cultura”.
Estas
frases hicieron mella en mí y su significado como se suele decir popularmente
“me calo”. Y es que de manera extendida la mayoría de la población considera
los problemas del alcohol un vicio, no son conscientes del alcance de esta
sustancia y de los efectos tan dañinos y perjudiciales para la salud que pueden
contener. Así pues, llega un momento que las personas que sufren dependencia al
alcohol no son autónomas de sus actos, sino que se convierte en un deseo
imparable, en una necesidad y por tanto en una dolencia, siendo desarrollada la
idea de alcoholismo como una enfermedad en 1960 por Jellinek en su libro “The
Disease Concept of Alcoholism”. Se considera el alcoholismo una
enfermedad porque durante su fase activa provoca deterioro en todas las áreas
del individuo, no existe una curación total sino una recuperación la cual en
ocasiones resulta imposible debido al nivel tan avanzado y el grado de gravedad
en el que se encuentra el sujeto. De hecho las personas que consiguen
recuperarse y salir de ese agujero negro el resto de sus vidas van a llevar ese
equipaje, pues tendrán que mantenerse en absoluta abstinencia para evitar la
recaída, la cual es una fase lógica dentro del proceso de rehabilitación. Serán
ex alcohólicos que siempre deberán mantenerse firme en la elección de
reinserción que han elegido. Por ello se decide que es una enfermedad crónica
que los acompañara a lo largo de toda vida, y aunque no mantengamos esa visión
ante su consumo dada su tradición histórica en nuestra cultura se trata de una
droga legalizada, bajo ciertos intereses al igual que el tabaco, pero no deja
de ser una droga. Una sustancia tóxica cuya ingesta provoca una alteración en
el organismo, alterando los circuitos cerebrales que intervienen en el
autocontrol y creando adicción.
Sin
embargo en la actualidad parece ser que existe una mayor concienciación al
respecto por parte del gobierno y las administraciones públicas, así como el
mayor número de asociaciones que están participando con el estado en la
sensibilización ciudadana. Así pues se están tomando medidas para la prevención
del uso abusivo del alcohol, para aumentar la edad de inicio y concienciar a la
sociedad de los riesgos que conlleva. Prueba de ello son las diferentes
campañas puestas en marcha como el lema “Si bebes no conduzcas” puesta
en marcha por la Dirección de General de Tráfico (DGT) para intentar evitar el
binomio alcohol-conducción. O la campaña que presento junto con la Asociación
de Cerveceros Españoles “la carretera te pide sin”. Además han
aumentado los controles de alcoholemia en las carretas, las sanciones de
tráfico o la retirada del carnet por un alto nivel de alcoholemia. El
desarrollo de campañas de prevención contra el consumo de alcohol en la
enseñanza primaria o la utilización de los medios de comunicación para emitir
dichas imágenes y difundir su mensaje. Además se ha prohibido la venta de
alcohol a menores de 18 años, se exige licencia a los establecimientos, no se
puede beber alcohol en la vía pública y por tanto el gobierno realizo “Ley anti
botellón”. Además siguiendo esta misma línea ha subido los impuesto del tabaco
encareciendo su precio y haciendo menos asequible, además de aprobar la famosa
y polémica “Ley anti tabaco”. Según el estudio realizado por la universidad
Carlos III “las bebidas de alta graduación suelen ser las protagonistas
en las noches de muchos jóvenes que salen a divertirse durante los fines de
semana. Un 43% de los jóvenes sólo ingiere ese tipo de bebidas en fines de
semana, un 12% se inclina por bebidas de graduación media como vino o calimocho
y apenas un 8% se apunta a la bebida con menos graduación como es la cerveza”.
Es verdad que existe un alto consumo de alcohol por parte de toda la población
en general pero gracias la eficiencia de algunas de las medidas aplicadas se
está consiguiendo reducir las tasas de alcoholismo. Así pues con lo que
respecta a las prácticas de alcohol y tabaco las últimas encuestas disponibles
muestran tendencias generales a la reducción del consumo.
El
porcentaje de estudiantes de catorce a dieciocho años que fuma diariamente ha
pasado del 21,5% en 2004 al 14,8% en 2006, aunque todavía sigue siendo un
índice de proporción elevado.
También ha
descendido el consumo de bebidas alcohólicas entre los jóvenes y entre la
población adulta, aunque ha se mantiene la frecuencia de episodios de consumos
intensivos, las conocidas como borracheras. Debemos destacar que el consumo
abusivo del alcohol por lo general se produce fundamentalmente en relación con
las bebidas alcohólicas destiladas, las cuales poseen una gran concentración de
alcohol y que además con mezcladas con refrescos (bebidas carbónicas) que
refuerzan su efecto intoxicador. Los efectos de su uso abusivo son morbilidad,
mortalidad y otros costes sociales y sanitarios.
No
obstante considero que todos los agentes sociales que intervienen en materia de
prevención del abuso en el consumo de alcohol hacen demasiado hincapié en la
conducta de los jóvenes, puede quizás que resulte la práctica más visual a
simple vista al producirse en la mayoría de ocasiones de manera congregada en
las conocidas botellonas celebradas en la calle. Pero creo que se trata de un
problema de salud que afecta a toda la población y como resultado de este hecho
deberían hacerlo manifiesto a todos los ciudadanos y no responsabilizar
exclusivamente y de manera genérica a toda la juventud. Este inciso hace que la
población joven se rebele ante la falta de respuestas ante esta misma conducta
en los adultos, existiendo además buena parte de ellos que no se sienten
identificados con estos porcentajes. Deberían por lo tanto no otorgar tanto
peso y de manera tan específica al abuso del alcohol en los jóvenes a través de
las noticias en televisión, los informes o estadísticas, y hacerse mejor eco de
aquellas buenas prácticas desarrolladas por este mismo grupo de edad que son
muchas y dar a conocer la cantidad de posibilidades y recursos que tienen a su
alcance. Así pues, existen numerosas asociaciones juveniles y según datos
estadísticos del informe del INJUVE (Instituto de la Juventud), 2007, un 52% de
jóvenes españoles participan actualmente o han participado en algún tipo de
asociacionismo.
Además a
nivel autonómico contamos con el IAJ (Instituto Andaluza de la Juventud) así
como con INTURJOVEN dos organismos que se ocupan de proporcionar medidas
saludables, de ocio alternativo y orientación profesional. Esta es la línea que
pienso que se debería de seguir para reducir los riesgos y peligros del
alcoholismo haciendo especial hincapié en la importancia de la prevención y de
proporcionar medidas atractivas e interesantes que supongan una alternativa
saludable de la que puedan gozar el mayor porcentaje posible de la población.
Por lo que prevenir a las nuevas generaciones, realizar campañas de prevención,
informar a toda la población, ofrecer alternativas posibles y saludables,
trabajar por la reinserción que tienen la enfermedad del alcoholismo y trabajar
con su entorno familiar serán algunas de las actividades que se deben llevar a
cabo dentro de este ámbito. Ahora bien, entre los profesionales que deben
participar en el desarrollo de las distintas intervenciones se debe encontrar
el educador social quien deberá ejercer las siguientes funciones o tareas bajo
mi parecer, ya que durante la sección del seminario se apuntaron aquellas que
son propias del trabajador social, pero una vez más la figura del educador
parece no estar muy consolidada:
- Diseñar
programas de prevención comunitaria.
-
Desarrollar campañas escolares de sensibilización y concienciación.
- Equipo
de trabajo interdisciplinar (Psicólogo, Trabajador Social y Educador Social) en
el tratamiento terapéutico de personas con problemas de alcohol.
-
Coordinación con el resto de profesionales.
- Mediar
entre el centro, la familia y el usuario.
- Reeducar
los patrones de conducta y comportamiento (desaprender lo aprendido).
- Mostrar
hábitos saludables y otras alternativas.
- Trabajar
con las familias o entorno más cercano si fuera necesario.
Existen
multitud de programas como “Programa Red de Artesanos” para
personas con alguna adicción en proceso de reinserción social aprendan un
oficio en talleres trabajadores manuales y en pequeñas y medianas empresas, o
el “Programa Arquímedes” para fomentar la contratación de
personas que ha tenido alguna adicción. Además existen multitud de recursos de
apoyo destinados a la ayuda de este colectivo como puede ser:
- Centro de
Tratamiento Ambulatorio: programas no
residenciales, es decir, que las actividades de evaluación,
desintoxicación, o deshabituación se realizan en centros a los que acude
el usuario desde su lugar habitual de residencia.
- Centros de Día: Persigue la adaptación normalizada mediante un tratamiento de
atención intensiva, continuada y sin separación del usuario del medio
familiar a través de acciones terapéuticas, formativas, culturales,
deportivas, psico-socio-educativas, de inserción laboral, de ocio y de
tiempo libre. El objetivo es fomentar el aprendizaje en habilidades
sociales, de la capacidad relacional y laboral, es decir, de facilitar la
integración social mediante actividades relacionadas con las siguientes
áreas: terapéutica, formativa y lúdica.
- Comunidades
Terapéuticas: Se trata de
un recurso asistencial de gran exigencia, de carácter residencial que
incluye una amplia intervención sanitaria y social. Están destinadas a
proporcionar un tratamiento de deshabituación en régimen residencial con
el fin de favorecer su reinserción mediante actividades de asistencia
médica, psicológica y social, formativas y de ocio y tiempo libre, así
como la coordinación con servicios sociales y el seguimiento de los
resultados obtenidos.
- Centros de Encuentro
y Acogida: Se trata de un recurso
diseñado para afectados por una elevada degradación personal, familiar y
social, es decir, de un gran nivel de marginalidad o que no se adaptan al
estado de abstinencia. Su función es atender las necesidades básicas como
alimentación, higiene, descanso y acercamiento humano. El objetivo es
lograr una mejor calidad de vida de los usuarios y reducir el riesgo
asociado al consumo, y para ello, además de proporcionar la satisfacción
de las necesidades básicas, se desarrollan actividades como atención
individualizada, valoración de la problemática, información sobre los
recursos existentes, intervención psicosocial y jurídica, acciones de
reducción de daños, derivación a otros recursos sociosanitarios, etc.
- Viviendas de Apoyo
al Tratamiento y Reinserción: El
objetivo es que personas que han desarrollado previamente un tratamiento
de desintoxicación y deshabituación, desarrollen estrategias aprendidas
para poder autogestionarse en el plano personal, social y laboral
- Unidades
Hospitalarias: Se trata de un
recurso asistencial ubicado en los centros hospitalarios y atendido por
equipos multidisciplinares. Su objetivo es la desintoxicación física. Se
trata de un recurso de carácter residencial, ya que el usuario debe
permanecer durante un corto período de tiempo en un hospital. Se trata de
un recurso destinado a personas con un perfil muy específico.
Por lo
tanto hay un claro compromiso de la sociedad con este colectivo y prueba de
ello es además el marco legislativo que lo ampara. Concretamente desde nuestra
Comunidad Autónoma la Ley 4/97, de 9 de julio, de Prevención y Asistencia en
materia de Drogas, aprobada por unanimidad de los grupos del Parlamento de
Andalucía, constituye el marco normativo que regula todas las medidas dirigidas
a la prevención, atención, incorporación social, coordinación y participación
en materia de drogodependencias en Andalucía. De forma explícita se incluyen en
esta norma el tabaco y las bebidas alcohólicas como drogas institucionalizadas.
Además, la Ley 4/97 plantea algunos elementos novedosos como la prevención comunitaria,
la respuesta a los problemas derivados del juego patológico, la reserva del
puesto de trabajo a los drogodependientes en tratamiento y la creación del
Consejo Asesor en Drogodependencias. También se establecen nuevas limitaciones
a la publicidad, venta y suministro de tabaco y bebidas alcohólicas, entre las
que destaca la protección a los menores, pues se ha aumentado hasta a los 18
años la edad mínima para la venta y suministro de tabaco y alcohol en
Andalucía, medida comentada anteriormente a lo largo de la entrada como
estrategia de prevención. Como conclusión final personalmente considero que se
trata de un tema muy complejo que copa gran peso en la sociedad por lo que
resulta mucho más necesaria y urgente su intervención.
Hablar de
alcohol debe de ser una cuestión prioritaria ya que es una droga legalizada, al
alcance de cualquiera, que es socialmente aceptada y es su consumo está bien
visto por lo que conlleva multitud de factores de riesgo si no se toman medidas
al respecto que permitan un uso responsable de esta bebida. Por ello creo que
en este espacio como futuros trabajadores y educadores sociales tenemos un
campo de inserción laboral con mucho trabajo por hacer, puesto que se debe
trabajar fundamentalmente desde la prevención y concienciación ciudadana
especialmente con los menores. De esta manera conseguiremos así una ciudadanía
o población más formada, responsable y consecuente de sus actos, una nueva
generación más saludable que opta por otras alternativas y vías de ocio o
diversión, ocupando su tiempo libre en el desarrollo de actividades
fructíferas. Evitaremos males mayores, reduciremos riesgos y ganaremos todos en
bienestar y calidad de vida, de ahí la suma importancia del desarrollo de este
tipo de medidas. Ya se están produciendo los primeros pasos pero aún queda un
largo camino por delante.
“La
gente huye del cólera, y sin embargo no se aparta del alcohol, que es una plaga
que produce muchísimo más daño”

Sede: Los Patitos (Vallese).
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